El Periódico de Morona Santiago
Macas - Morona Santiago -  Ecuador

Edgar Llerena C.

¿Cambiar?... sí se puede!

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Esos indescifrables ciudadanos y ciudadanas, que aparecen en las encuestas como “indecisos”, son tomados por “los mismos de siempre” como el nicho de mercado a conquistar, como los clientes a persuadir o como el rebaño a dirigir. También hay quien los toma como los ilusos a engañar.

Ninguno de ellos los ve como lo que realmente son: trabajadores, gente de los sectores rurales, artesanos, profesionales, empleados públicos, hombres y mujeres que han soportado una década de ilusiones falsas, a cambio de mucho cemento y burocracia. Quienes han tenido que ingeniárselas para sobrellevar la dura crisis y conseguirles escuela, colegio y universidad a sus hijos. Los que padecen en las listas de espera del IESS, en las largas filas de los hospitales públicos, en busca de atención urgente para sus enfermedades o colgados en las camionetas para tratar de llegar a los pueblos en busca de trabajo. Los que se amanecen haciendo informes y re planificaciones. Los que se quedaron sin la jubilación o que quieren jubilarse a toda costa porque ya no resisten. Talvez son los que únicamente quieren que se les permita soñar y poner en juego todas sus habilidades y capacidades, su sensibilidad y creatividad. Los que solo quieren estar mejor, pero por su experiencia llegan desgraciadamente desconfiar de todos.

Quienes están pensando que pueden manipular a los indecisos, pueden tener una gran sorpresa, porque esta vez pueden revelarse y votar bien, no por lo que digan las encuestas mentirosas y pagadas, sino por lo que le mande su conciencia luego de reflexionar sobre la experiencia vivida.

Hoy resulta fácil llegar a entender, que es más difícil para ciertos candidatos, que tienen “rabo de paja” y que no logran superar los índices de apoyo más que en los papeles de sus encuestadoras, resolver su alto grado de resistencia en los indecisos; también está claro ver como en la calle ya se va formando otra tendencia, de boca en boca, donde los pobres van definiendo su posición

Estos “indecisos”, difícilmente volverán a votar por quienes tuvieron su oportunidad y arruinaron la economía, la libertad y vida de los ecuatorianos; difícil es para quienes andan de partido en partido tratando de cambiarse como el camaleón y empapelan las ciudades para volver a los puestos. Está “duro” para los mismos de siempre que le convenzan a la indignada comerciante que reclama por la desatención, o el padre de familia que debió sortear quien de sus hijos va a la U. y quienes se quedan, por falta de dinero. Fresco está aún el feriado bancario, la muerte de los hermanos Restrepo, los robos en las entidades públicas, los sobreprecios, etc. Es todo un reto para estrategas políticos “definir el mensaje para la mente de la gente” que logre cambiar lo que está ocurriendo en mi querido Ecuador.

Y es que queremos un cambio a la situación en que nos dejan los gobernantes y, por otro lado, en la Asamblea queremos tener a personas que puedan hablar, sepan hacer y plantear bien las leyes que nos beneficie. Necesitamos tener Asambleístas que nos representen dignamente para no tener que avergonzarnos de sus actuaciones, o peor no saber qué hacen.

Es por eso que estas elecciones son, en primer lugar, una gran responsabilidad de los electores, de todos nosotros, que votemos pensando en la provincia y no en intereses pequeños; necesitamos actuar con libertad y sin que nadie nos obligue a hacer campaña o peor aún a votar.

Respetamos a todos los actores sociales y políticos, pero es nuestra responsabilidad decirles a algunos de ellos que su tiempo pasó y debemos dar paso a nueva gente. Tenemos la obligación de criticar los procedimientos que ciertas tiendas políticas, que utilizan el chantaje y el miedo para obligar a hacer campaña, en desmedro de la libertad de los empleados públicos o de la necesidad de ser contratado en un trabajo para llevar el pan al hogar.

No queremos seguir viendo de cómo se exigen cuotas a empleados y se obliga a ir a concentraciones y pegar propaganda a funcionarios que deben estar atendiendo a la gente. No más amenazas y miedo, ¡señores!

Da indignación escuchar a una x persona decir que no le renuevan el contrato hasta luego de las elecciones para “obligarlo” a hacer campaña; y sin embargo muchos callan y hasta son cómplices de un perverso modo de sostenerse en el poder, sea este pequeño o grande. Estas formas y métodos no están bien, ¡necesitamos ser valientes!

Se dice que “Un pueblo se merece su gobierno” y no me refiero sólo al gobierno central. Esta frase es cierta, debido a que, si permitimos que pase algo, es con nuestra decisión de actuar, o de no actuar a tiempo y oportunamente. Un pueblo que no es capaz de romper sus cadenas de seguro se mantendrá sumiso, si no es capaz de denunciar algo seguirá viendo las injusticias, si no es capaz de reclamar por la educación de sus hijos estará condenado a atraso y, si no es capaz de elegir bien, seguirá quejándose de los malos gobernantes.

Finalmente, no se puede pensar en salvadores ni que se cambien las cosas de la noche a la mañana, pero sí se puede crear las condiciones para que las cosas mejoren. Los cambios deben y tendrán como actores centrales a la misma ciudadanía, al mismo pueblo. Si se puede atacar a la corrupción, a las coimas que son el cáncer de nuestra sociedad, al autoritarismo, evitar que haya personas que se eternicen en los cargos. Si podemos cambiar, ¡sí se puede!, sí hay esperanza y futuro para el Ecuador! (O). Edgar Llerena.

 

 

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